LA RESPUESTA DE LAS CIUDADES ANTE EL RETO DE LA MUNDIALIZACIÓN

Autores

  • Josep Ramon Tiller FIBLA Universidad Politécnica de Valencia

Resumo

Una de las consecuencias más claras de lo que denominamos mundialización o globalización es que, con ella, se ha roto el modelo de funcionamiento tradicional de la economía: el de la especificidad de los territorios como unidades de producción y consumo. Los movimientos de capitales y las formas de producción, distribución y gestión, han superado las barreras locales y nacionales y éstos, ahora, se interrelacionan en el conjunto del planeta. Este hecho ha tenido como consecuencia directa una nueva urbanización del mundo en el que las áreas de menor población, las ciudades medianas y las áreas rurales, forman parte de un sistema de relaciones económicas, políticas, culturales y de comunicación, organizadas a partir de los grandes centros urbanos de la nueva urbanización de la globalización. Es decir, que la revolución tecnológica e informativa, junto a la globalización de la economía y las comunicaciones, plantean nuevas formas territoriales de organización social. Lo global, sin duda, condiciona lo local, pero no es definitivo que exista una relación recíproca. Para que lo local tenga incidencia en lo global, las culturas de base territorial, en franco retroceso, han de buscar nuevas formas de relación si no quieren desaparecer como formas de organización social, expresión cultural y gestión política. En mi opinión, a lo largo de la historia, en los momentos en que se han implantado nuevos sistemas económicos, sociales y políticos, éstos se han visto favorecidos cuando han contado con la participación y corresponsabilidad de lo local. Así ocurrió en Europa entre los siglos XIV-XVI con la formación de las ciudades-estado, que se convirtieron en los impulsores de la economía mundial; también en la ilustración, a finales del XVII y la primera mitad del XVIII, que supuso una profunda transformación científica, ideológica y política, comparable a la actual; o finalmente, en la segunda mitad del XIX y las primeras décadas del XX, testigos de la revolución industrialización, que supuso otra gran transformación científica y tecnológica; en todos ellos, la articulación entre sociedad y economía, y tecnología y cultura, siempre se ha realizado de un modo más eficaz y equitativamente cuando ha contado con el reforzamiento del espacio local y de las instituciones públicas.

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Publicado

2008-04-03

Edição

Seção

Notas e Resenhas